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Repsol alcanza un resultado neto ajustado de 196 millones de euros en los primeros nueve meses del año

Repsol alcanzó en los primeros nueve meses de 2020 un resultado neto ajustado, que mide específicamente el desempeño de los negocios, de 196 millones de euros. Este resultado se obtuvo en un contexto de extraordinaria dificultad que continuó marcado por la crisis sanitaria global, la drástica caída de los precios del crudo y del gas y el colapso de la demanda. 

La compañía logró en el tercer trimestre mejorar en 265 millones de euros el resultado neto ajustado del segundo trimestre del año, apoyada en su modelo de negocio integrado, su flexibilidad y resiliencia, que le permitieron lograr un desempeño positivo en un escenario covid-19 muy adverso, que acentuó la recesión mundial. La positiva generación de caja del periodo demostró también la eficacia de las medidas adoptadas en el Plan de Resiliencia que puso en marcha el pasado mes de marzo.

En un entorno marcado por la pandemia que el mundo está afrontando, Repsol priorizó la continuidad de su actividad sobre los habituales criterios de rentabilidad, dado el carácter esencial que sus productos y servicios tienen para la sociedad y para que ésta pueda enfrentarse a la crisis. La compañía mantiene en funcionamiento sus instalaciones y garantiza suministros indispensables como la energía o las materias primas necesarias para la fabricación de gran parte de los productos sanitarios, desde los más básicos de uso más común, hasta los más complejos y avanzados. 

La situación generada por el covid-19 incidió de manera brusca en los precios del crudo y el gas, que sufrieron fuertes caídas durante los primeros meses de 2020, sobre todo, durante el segundo trimestre, donde la demanda mundial padeció el mayor derrumbe de la historia. Entre enero y septiembre la cotización media del crudo Brent cayó un 36% y la del WTI un 33%, con precios medios cercanos a los 40 dólares por barril para ambos indicadores. Por su parte, el gas Henry Hub disminuyó su cotización media un 30%, arrojando un precio medio para el periodo de 1,9 dólares por Mbtu. 

La valoración de los inventarios de Repsol se vio impactada negativamente por el descenso de las cotizaciones de las materias primas de referencia, en -1.048 millones de euros para el periodo. Además, ante este contexto y en un ejercicio de prudencia financiera, la compañía revisó sus hipótesis de precios futuros del crudo y del gas y ajustó a la baja el valor de activos de Upstream, lo que fue fundamental para que los resultados específicos se situasen en -1.726 millones. Todo ello llevó el resultado neto de los nueve primeros meses de 2020 a -2.578 millones de euros.

La fuerte generación de caja muestra la eficacia del Plan de Resiliencia 2020

Josu Jon Imaz: “Nuestra fuerte generación de caja durante el periodo muestra la eficacia de nuestro Plan de Resiliencia. Hemos sido capaces de obtener un flujo de caja operativo positivo en todos los negocios, totalizando 2.122 millones de euros en los nueve primeros meses del año, acreditando nuestra solidez incluso en un escenario tremendamente complejo, con precios de las materias primas deprimidos y una demanda inusualmente baja”.

Repsol puso en marcha un Plan de Resiliencia el pasado 25 de marzo, ante la acentuada caída de los precios de las materias primas y de la demanda provocada por el coronavirus. El Plan establece una serie de medidas que están resultando eficaces para reforzar la generación de caja y fortalecer el balance, reflejándose también en una progresiva reducción de la deuda neta, así como en los costes operativos e inversiones.

Tras el positivo avance en la consecución de los objetivos fijados por el Plan de Resiliencia, a finales del tercer trimestre la compañía ha revisado los objetivos para el año, aumentando su estimación inicial de reducción adicional de los gastos operativos hasta los 500 millones de euros, el recorte de las inversiones hasta los 1.200 millones y la optimización del capital circulante en cerca de 700 millones de euros. Todo ello respecto de las métricas presupuestadas a principio del año. 

Repsol está cumpliendo con las metas de este Plan y a cierre del tercer trimestre ya había conseguido reducir los gastos operativos en más de 350 millones de euros y optimizado el capital circulante en más de 400 millones. 

El Plan de Resiliencia establece también que la deuda neta del Grupo no se incremente en el ejercicio 2020. Las medidas adoptadas están contribuyendo de manera muy positiva a este fin, y a cierre del tercer trimestre, la deuda neta se redujo en 882 millones de euros respecto al 31 de diciembre de 2019, hasta situarse en 3.338 millones. 

En lo que llevamos de ejercicio, Repsol ha reforzado su posición financiera mediante cinco emisiones de bonos por un total de 3.850 millones de euros, de los que 1.500 millones corresponden a bonos perpetuos subordinados, que fortalecen el patrimonio del Grupo, además de su liquidez. El mercado ha mostrado su confianza en la compañía con una demanda que ha superado con creces la oferta en todas estas emisiones. También se incrementaron las líneas de crédito comprometidas y no utilizadas en 1.605 millones de euros.

La liquidez se situó en 9.099 millones de euros a final de septiembre, lo que cubre en 3,43 veces los vencimientos a corto plazo, cifra que también se incrementa respecto a las 2,43 veces del trimestre anterior.

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