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CEOE Aragón analiza la creciente incidencia de los riesgos asociados al cambio climático en empresas y la salud laboral

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ZARAGOZA, 4 (EUROPA PRESS)

El cambio climático y sus efectos están afectando cada vez más al ámbito productivo y laboral, provocando riesgos emergentes de diversa índole, que van en aumento y que las empresas deben tener cuenta en su planificación tanto productiva como de recursos humanos. Así lo constata el estudio ‘Riesgos emergentes y cambio climático. La experiencia del COVID-19’, realizado por CEOE Aragón.

La Confederación ha hecho este estudio dentro de las actuaciones desarrolladas en 2020 a través de un convenio de colaboración con la Dirección General de Trabajo, Autónomos y Economía Social del Gobierno de Aragón.

Por un lado, han crecido los fenómenos meteorológicos extremos, que pueden condicionar la actividad de muchos sectores, como el temporal ‘Filomena’ que se produjo en enero de este año; por otro, la pandemia de coronavirus ha mostrado la gravedad que pueden alcanzar riesgos biológicos como las zoonosis, que se estima que han producido más del 60 por ciento de las enfermedades infecciosas detectadas en el mundo en las últimas décadas.

A estos peligros, la CEOE ha añadido los riesgos químicos, como la exposición a tóxicos, por ejemplo, en accidentes causados por fenómenos naturales, y los psicológicos asociados a este tipo de vivencias y a nuevas o crecientes fórmulas de trabajo.

Para todos los sectores, el estudio ha planteado la importancia de contribuir a mitigar el cambio climático y, con ello, los problemas emergentes asociados, fomentando la eficiencia energética y la economía circular, aspectos en los que el tejido productivo de Aragón ya ha dado pasos «muy significativos», y está planteando nuevos proyectos en línea con las líneas estratégicas marcadas por la Unión Europea y su Plan de recuperación.

También ha recomendado incrementar la información y sensibilización de empresarios y trabajadores sobre estos nuevos riesgos.

SECTOR AGRARIO

De forma más concreta, el estudio ha apuntado al sector agrario como uno de los que más pueden sufrir los efectos del cambio climático, dada su incidencia sobre las zonas adecuadas para cada cultivo, sus rendimientos y el desplazamiento y alcance de plagas y enfermedades, que afectan tanto a los cultivos como al ganado.

Todo ello puede incidir de forma negativa sobre «los ya escasos» márgenes del sector, así como suponer mayores controles e inversiones asociados a la seguridad alimentaria.

En esta línea, se ha abogado por mejorar infraestructuras, modernizar el sector y fomentar la inversión y su rejuvenecimiento, así como por tener en cuenta en las políticas del sector características claves como el tamaño de las explotaciones o el empleo estacional.

TURISMO

También el turismo, y especialmente el ligado a los deportes de invierno, es una actividad que se ha visto «claramente» afectada, puesto que las zonas de montaña han sido identificadas como «especialmente vulnerables» al cambio climático.

Prever la escasez de nieve y recursos hídricos para garantizar el turismo de esquí y deportivo exige impulsar otras modalidades de turismo –cultural, gastronómico, de salud, de congresos–, así como trabajar en propuestas fiscales y económicas o sistemas de alerta temprana y capacitación para operadores turísticos.

Según CEOE Aragón, el efecto de las condiciones y fenómenos meteorológicos también es «claro» sobre los sectores de Construcción y Transporte y Logística, que pueden ver «muy condicionada» su actividad por las temperaturas y temporales, que impactan, además, fuertemente sobre las condiciones de trabajo y seguridad y salud Laboral de sus trabajadores.

La mejora de la habitabilidad de los vehículos, el aumento y mejora de las áreas de descanso, la adecuación de EPI o la activación y difusión de sistemas de alerta temprana, son medidas en las que se puede trabajar en estos sectores, junto a la formación.

El estudio también se ha referido al sector de gestión de agua y residuos, «crítico» tanto por factores climáticos como biológicos y químicos.

También ha reparado en la atención de emergencias y el sector sanitario que es esencial en la respuesta y combate ante todos estos riesgos a los que también está expuesto, con especial incidencia de los biológicos y los psicológicos derivados del estrés y la fatiga ante su trabajo en situaciones extremas.